¿Cómo logra el Colegio Fontán Capital una retroalimentación constructiva en la relación estudiante – educador?

En la Educación Relacional del Colegio Fontán Capital, en el momento en que el educador acompaña al estudiante en su proceso, realiza retroalimentación en dos momentos: primero, apoyando al estudiante en el reconocimiento de sus logros personales y sus logros en el trabajo que viene desarrollando. Posteriormente, en el momento en que se apoya al estudiante para que identifique los elementos que debe mejorar.

En el Colegio Fontán Capital, el educador acompaña al estudiante en su proceso, realiza retroalimentación apoyando al estudiante en sus logros.

¿Cómo reconocemos los logros?

Luego de que el estudiante presenta su trabajo y su propia valoración sobre el proceso que lleva, el educador hace preguntas o plantea una conversación reflexiva que le permita al estudiante identificar otros logros, menos evidentes o quizás más complejos, que puedan escapar a su análisis inicial. Generalmente, estos son los ámbitos sobre los cuales, estudiantes y docentes, suelen encontrar otros logros:

• Calidad del trabajo:

Se mencionan los criterios que se cumplieron con excelencia.

• Habilidades:

Se señalan las habilidades en las que el estudiante está teniendo mejores resultados.

• Ritmo:

Se muestran las variaciones positivas sobre el uso del tiempo para cumplir las metas del plan de área.

• Autonomía:

Se hacen evidentes las actitudes autónomas del estudiante, como la forma en que ha tomado decisiones, de qué manera ha administrado su tiempo y cómo se ha desenvuelto en la resolución de problemas.

• Contribución social:

Se destacan las contribuciones con las que el estudiante ha aportado al bienestar de la comunidad.

De esta manera, el educador elige los logros más pertinentes que se deben destacar, con el objetivo de beneficiar el proceso actual del estudiante y así enriquecer el conocimiento que este tiene sobre sí mismo.

Los logros se reconocen luego de que el estudiante presenta su propia valoración sobre el proceso que lleva.

Esto es fundamental para que una persona asuma la autoría de su vida. Y cuando hablamos de esto, nos referimos a que nuestros estudiantes se educan para ser protagonistas de su presente y su futuro, son individuos que trabajan constantemente hasta convertirse en personas autónomas, una meta por la que se trabaja todos los días.

Un estudiante FRE desarrolla la capacidad de gestionar responsablemente su vida personal y académica, aprendiendo a evaluarse a sí mismo, a construir lo que quiere para su vida, a trazarse metas, asumir retos, planear, emprender y actuar para alcanzar lo que se proponga.

¿Y cómo identificamos el área a mejorar?

Partiendo de la comunicación constructiva, el educador trabaja con el estudiante para identificar los elementos que se deben mejorar. Para ello es importante hacer preguntas y actividades que le permitan al estudiante evaluarse y posteriormente el educador pueda complementar dicha evaluación.

Un estudiante FRE desarrolla la capacidad de gestionar su vida, aprendiendo a evaluarse a sí mismo, y así alcanzar lo que se proponga.

Al final de cada retroalimentación, el estudiante deberá ser consciente de las metas que ha alcanzado, qué debe mejorar para llegar a la excelencia, y cómo hacerlo.